miércoles, 5 de agosto de 2015

EL MISACHIQUITITO

EL MISACHIQUITITO de Manuel Maccarini con Claudio Coronel, Fernando Godoy y Luis Diez
Dirección: Rafael Nofal 

miércoles, 29 de julio de 2015

                                        EL TIEMPO DE LAS MANDARINAS en Formosa

martes, 28 de julio de 2015

Y un día su olor cambió (Direc. Manuel Maccarini)

                    En la imagen Indio Armanini y Tuly Lopez (Teatro Alberdi- Tucumán)

2014

DIRECCION TEATRAL 2014
Regularizaron :

EL CONDE DE MALUCO

EL CONDE DEL MALUCO
Monólogo de Rafael Nofal basado en la novela MALUCO de Napoleón Baccino Ponce de Leon

Una flauta trae sones del lejano medioevo español. La luz sube lenta sobre un anciano que sentado a una mesa rústica cubierta por un viejo mantel relee lo que acaba de escribir. El mobiliario es completado solo por un arcón de madera de donde aparecen casi mágicamente, los pocos elementos que le servirán a Juanillo para contar su historia.

JUANILLO:   En el año de la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo de 1519, yo, Juanillo Ponce, natural de Bustillo del Páramo, en el reino de León, me vine con mi señor, el Conde don Juan, a su señorío en Monturque, vecino a Córdoba, la infiel. Y como quiso la suerte que aquel gran señor, el mas generoso y amable de los amos, a quien Dios tenga en el purgatorio, que la lujuria es un pecado menor, muriese a las pocas semanas en los brazos de Eros, por así decirlo, que tan esforzado era en la guerra como en el amor, y no menos animoso pese a sus años; determiné venirme a Sevilla a ejercer mi oficio de truhán y tener así ocasión de probar suerte en las Nuevas Indias descobiertas ha poco, por el Almirante. Y estando en esta ciudad de los reinos de vuestra Merced, divirtiendo con mis artes a la chusma marinera por un mendrugo, supe que se preparaba una expedición al Maluco, y decidí probar suerte en ella.

Y UN DIA SU OLOR CAMBIÓ




Y UN DÍA SU OLOR CAMBIÓ




de

Rafael Nofal





Personajes: 1-Él, que cuida la calle.
                 2-Ella, la mujer que no duerme.
                 3-La mujer con perdigones.


Cruce de dos calles de barrio. Es de noche. Algunas ramas, cubiertas de automóvil, un viejo colchón doblado y otras cosas bastante insólitas arman una especie de barricada. Un hombre joven, solo, con  una vieja escopeta en la mano y un machete en la cintura, vigila mirando por encima del parapeto. Es claro que su relación con las armas es poco frecuente . Tiene una linterna y en algún lugar esconde una botella de una bebida alcohólica a la que acude de vez en cuando.

Los testimonios son en algún lugar indeterminado del espacio escénico.

I
TESTIMONIO DE LA MUJER QUE NO DUERME:                 
No tengo demasiado para decir. Lo hecho,  hecho esta.



II
EL:     (Habla por teléfono celular) No hay problema…aquí me quedo. Solo, si. No…si se acercan los cago a tiros, no te preocupes. Si, yo hago el aguante, pero cuando puedan manden a alguien. Por aquí no van a pasar. (pausa) Todo tranquilo. Los vecinos están encerrados en las casas. (Corta.) Se ha puesto fresco, carajo.
(Ordena todo como para pasar una larga noche de vigilia. Es meticuloso. Se sienta a esperar en algún elemento que forma parte de la barricada pero no puede estar quieto. Camina y trata de adivinar  algún movimiento en la noche. Algo que pasa sobre su cabeza, lo asusta.)

¿Qué mierda es eso? (Aferrado a su arma) ¡De nuevo! Parecen pájaros…¿pero qué pájaros van a andar de noche? ¿Serán murciélagos? Son muy grandes para ser murciélagos…Bichos de mierda, ni se los ve, solo la sombra y el chillido.


III
TESTIMONIO DE LA MUJER CON PERDIGONES:
¿Por qué no puedo hablar? ¿Por estos estúpidos agujeritos? ¿Y que tiene que ver? Yo necesito hablar. Aquí hay algo que está mal y no quiero irme sin saber que es. Todos tenemos que hablar. El silencio es malo. El silencio engorda rencores, anuda malos entendidos. Hace crecer tumores en el interior de los cuerpos. El silencio arrastra dolores hondos y oscuros, pesados como carros. El silencio es malo porque en algún momento todo explota,  como ese auto que estalló hace años frente a la casa de la Rosa, en las épocas malas del país. Las paredes chorreaban aceite y sangre, había pedazos de cosas y de gente desparramadas por todos lados. -Así debe ser cuando el silencio estalla- me acuerdo que pensé, mientras trataba de contener el vómito. Durante años me quedó esa imagen en la cabeza y de la única manera en que pude no digo olvidarla, porque esas cosas no se olvidan, sino no sentirla tan terrible, es hablando sobre eso. Esto que pasó aquí también es terrible y hay que hablar…para que la pena y el odio se alivianen, hay que hablar.

lunes, 5 de enero de 2015

EL TIEMPO DE LAS MANDARINAS (Dirección: Jorge de Lassaletta) 2014

                                     Tuly Lopez, Kika Valero, Romina Muñoz, Ines Haedo

sábado, 3 de enero de 2015

MARATHON de Ricardo Monti



Acerca del montaje de MARATHON de Ricardo Monti


Hoy, a la distancia, en el tiempo y en el espacio, recuerdo cuando casi por casualidad cayó en mis manos una nota que alguna revista especializada le había hecho a Ricard Salvat. Me dije entonces, y a pesar de venir de un largo tránsito por los siempre sinuosos caminos de la dirección teatral,  en mi país y en latinoamérica: “De este hombre de teatro tengo mucho que aprender”. Algún tiempo después, entre varios jóvenes directores argentinos, tomaba aplicadamente clases con Ricard en un seminario de puesta en escena, que impartía en el Teatro San Martín de Buenos Aires. Algo mas tarde, con una beca de la Universidad Nacional de Tucumán,  me encontraba en Barcelona para desempeñarme como  su ayudante de dirección en un montaje de “En la Ardiente Oscuridad” de Buero Vallejo, y bebiendo con fruición cada palabra de quien yo había adoptado como “maestro”, casi a pesar de él. Finalmente esta relación devino en la posibilidad de montar “Marathon” de Ricardo Monti.


Con Manuel Maccarini en la presentación de EL TIEMPO DE LAS MANDARINAS Y OTROS TEXTOS

viernes, 2 de enero de 2015

Prólogo de "HACHA Y QUEBRACHO" de Raul Dargoltz

EL TEATRO EPICO DEL SALITRAL



¿Que es “Hacha y Quebracho”? ¿A que nos remite la sonoridad  de la frase?                                                 
Cualquier santiagueño que se precie ligaría el significativo golpe de las dos “CH” a Raúl Dargoltz. Hombre de teatro, historiador, investigador, pero fundamentalmente un intelectual preocupado por los destinos de su tierra natal.
                    “Hacha y Quebracho” es, que duda cabe, una especie de marca registrada en el imaginario popular de la provincia en estos últimos años, porque nombra varias cosas: un libro de ensayos sobre la realidad santiagueña publicado en el año 91, una sala de teatro que durante algún tiempo regenteara  su autor junto a Tito Díaz o un texto teatral de notable aceptación pública, cuya fuerza testimonial ha convocado desde que comenzó a rodar, allá por 1984, a miles de espectadores en los lugares mas insólitos.
                  Obra extrañamente maleable, que fue mutando de pieza didáctica a cantata, a obra para un actor y un cantante,  o para  dos actores, o para actores y ballet,  a veces fue un monólogo, etc.
                   Vi varias versiones de esta pieza. La primera, creo recordar que en un teatro de La Banda, aquel ya mítico montaje con Daniel Nasif y Juan Carlos Almada y lo que aquella vez me llamó inmediatamente la atención fue la “epicidad” del espectáculo: La obra de Darlgotz que hoy comentamos no tiene una fábula en el sentido aristotélico. Está escrita en  escenas sueltas y cerradas en si mismas, unidas solo por la pertenencia a la  historia de la provincia de Santiago del Estero. Esta estructura secuencial, le permite al emisor señalar mas de un punto de vista, pero indudablemente siempre se ha de privilegiar uno, el del autor. Sobre el escenario van desfilando personajes como Rams y Rupert, el Conde del Castaño, Antenor Alvarez, Saint Germes, el entrañable Zenobio Campos entre otros. Cada uno es protagonista de su propia y reveladora anécdota. La irrupción de datos estadísticos y canciones  tienen la clara intención de reforzar el sustrato ideológico y evitar la empatía, produciendo el efecto de “extrañamiento” tan caro al teatro brechtiano. El espectador no debe comprometerse emotivamente, su placer estará en comprender los procesos históricos que llevaron a la provincia a ser lo que es. Hay aquí una concepción activa del hecho teatral, este debe ser un producto usable y aplicable, debe servir para enseñar y concientizar
                   Teatro épico de la mas rancia estirpe, aunque claro...con el inevitable toque latinoamericano, porque la pasión sobrevuela constantemente el escenario. Los actores se llaman por sus nombres, actúan pero también discuten, reflexionan. Con algún elemento de vestuario y utilería que cambian a la vista del público pasan de un personaje a otro. La “literarización” esta planteada en  la actitud aleccionadora de los actores en ciertos tramos del espectáculo y en  la música, pero también través de diapositivas que comentan y refuerzan la posición discursiva del texto. Las canciones, si bien tienen en general, una carga dramática importante, acentúan lo formulado, comentan y hacen explícito lo implícito.
                   Dargoltz no anda con medias tintas, quiere, necesita que todo quede claro. Ya el comienzo desconcierta y sorprende: los actores juegan a ser folkloristas que hacen humor con el tópico de la pereza santiagueña, justo cuando el desprevenido público comienza a divertirse con lo vulgar e insustancial de los chistes, un actor grita “¡Mentira, todo esto es mentira!” y el espectador acalla sus risas, casi avergonzado, para recibir a partir de ese momento un alegato fuerte, áspero y sin concesiones  acerca de los porques históricos de la  actualidad santiagueña.
                       Santiago es tierra de paradojas y contrastes. De la  memoria mítica de bosques umbríos, de sachayoj protectores de  maravillosos animales y árboles indestructibles que poblaban esos bosques rodeados por ríos que desbordaban en esteros de edénica fertilidad;  pasamos al salitral inmenso, al desierto interminable, al secadal que condena a sus habitantes a la tristeza eterna. Esta tierra alberga y albergó como no podía ser de otra manera a hombres diversos: Desde el criollo corajudo y peleador como el Silverio Leguizamón de Canal Feijóo  al hombre manso pero igualmente heroico como Zenobio Campos. Hombres de prodigiosas utopías pagadas con la muerte como Saint Germes y otros de mirada corta y mezquina. En esta tierra cohabitaron franceses, daneses, árabes y judíos con los descendientes de los juríes y aun de los negros que alguna vez fueron traídos como mano de obra esclava. Aquí se cobijó el quichua, idioma imperial que se adoptó como propio. Aquí conviven el ritmo alegre y festivo de la chacarera con el quejido de la vidala.
                     Quizás el que todas esas contradicciones y paradojas estén contenidas de una manera u otra en “Hacha y Quebracho” explique la razón de su perdurabilidad en el tiempo y el porque se ha convertido ya, en parte de la historia del teatro de Santiago del Estero.


                                                             Rafael Nofal

martes, 4 de junio de 2013

SIEMPRE NOS QUEDARÁ PARIS





SIEMPRE NOS QUEDARÁ PARIS




                                       En la oscuridad se escucha la grabación de las ofertas del día de un hipermercado: Música y “Aproveche nuestras maravillosas ofertas, solo por hoy, con el quince por ciento de descuento con todas las tarjetas de débito y el diez por ciento de descuento con tarjetas de crédito, usted puede acceder a una variada gama de aparatos de gimnasia. Compruébelo en nuestra sección deportes, pasillos catorce y quince. Con cada compra le regalamos un suplemento dietario. Aproveche, modele su cuerpo en casa y a un precio incomparable.” Queda flotando en el aire  música melódica electrónica, fría e impersonal, en algún lugar a la vista hay una imagen de cartón, tamaño natural de un modelo rubio, sonriente,  de cuerpo musculoso, es publicidad del suplemento dietario que se regala. Lo que sigue son pantallazos en distintos sectores del salón de ventas del hipermercado:

DANIELA:              (Cajera del hipermercado) Buen día, señora. ¿Paga en efectivo o con tarjeta?  ¿Tarjeta de puntos? ¿Algún documento? …Si, muy amable, señora…perdón, tiene que hacer pesar esto en verdulería…¿No lo lleva? Bien, lo dejamos aquí, señora. (Acciona la luz de llamada de la caja. Entre dientes) Por dios…me estoy meando.
 EL COCODRILO:    (Promotor con disfraz de gomaespuma) ¡Buen día…buen día! ¿Quiere probar la exclusiva mayoliva, señor? (Unta una galletita) La exclusiva mayonesa con aceite de oliva extra virgen. ¿Riquísima, verdad? La encuentra en la tercera góndola, pasillo de la derecha. ¡Hola, hola! El cocodrilo amigo les trae hoy la mejor mayonesa del mundo, cero colesterol, cero triglicéridos.
CARLOS:               (Es repositor de mercadería. Ordena artículos en estantes.) Bajas calorías aquí, normales aquí. Bajas calorías aquí, normales aquí…(A un cliente)Si, señor…el azúcar esta en aquel pasillo, sector comestibles, señor. No es nada, señor. Vencimiento quince del once adelante, vencimiento treinta del once atrás…(Cuenta) Uno, dos, tres… mmm…dieciocho botes del treinta, uno…dos…tres…mmm…doce del quince…
DANIELA:              ¿Quiere cajas o bolsas ecológicas? ¿Tiene algún documento o su carnet de manejo?  (A la supervisora)Necesito ir al baño. (A la clienta)El sistema esta lento, le pedimos disculpas. (Supervisora)Cinco minutos. (Clienta)Gracias por elegirnos señora, la esperamos nuevamente…
EL COCODRILO:     ¡El cocodrilo de la suerte, señora! Elija un numerito (Acciona una ruleta) Hoy puede ser su gran día, amiga. ¡Ahí va! Gira y gira la ruleta del cocodrilo y…y… ¡Si…si! Se ganó dos botes de mayoliva, señora. La felicito. Cero colesterol, cero triglicéridos, la buena salud en su casa, los chicos sanos y el maridito sin panza, señora. A ver… a ver…¿Quién mas prueba su suerte, hoy?
CARLOS:               Ultima fila…light… ¡ah, esto va aquí! Buen día, señor, no…no sabría decirle, señor, me parece que al whisky hay que pedirlo en la caja. Es que soy personal externo, señor, perdone. Nueva fórmula… nueva fórmula… ¿y esto donde mierda va? Mmm…mejor voy al baño y de paso pregunto.
DANIELA:              Cobramos hasta el señor, la caja cierra unos minutos. Disculpe señora. Buen día, señor ¿paga con efectivo o tarjeta? ¿tarjeta de puntos?      No, señor, hoy es el día de descuentos en artículos deportivos, limpieza es los jueves. Mañana, alimentos congelados. Ciento dos con cincuenta. Gracias, señor. Su vuelto. Lo esperamos nuevamente.
EL COCODRILO:     ¡Ultimo tiro de su ruleta de la suerte!
CARLOS:               ¡Ultima caja y termino!
DANIELA:              ¡Ultimo cliente…!

EL TIEMPO DE LAS MANDARINAS



                                                               


“EL TIEMPO DE LAS MANDARINAS”





Rafael Nofal



“EL TIEMPO DE LAS MANDARINAS”
(El orden de las escenas es solo una sugerencia, puede ser modificado por quienes trabajen sobre este material.)

DOS CHICAS EN UN PARQUE
(Una está sentada en un banco, otra se acerca.)

UNA:              ¿Vas a estar mucho aquí?
OTRA:            No se…un par de horas, quizás. ¿Por…?
UNA:              No, por nada…  ¿Esperás a alguien?
OTRA:            Si, es decir no…¡Bah!…no se.
UNA:              Yo, si. Espero a alguien.
 (Silencio.)
OTRA:            Me parece que te conozco de algún lado.
UNA:              Puede ser, no es tan grande la ciudad. ¿Dos horas vas a estar?
OTRA:            Mas o menos. (Por el bolso) ¿De viaje?
UNA:              No, es decir si...¡Bah!...no se.  (Ríen)  Es lindo este parque… ¿venís siempre?
OTRA:            No, antes venía. Tenía una amiga que vivía cerca y nos encontrábamos aquí. Desde chicas.
UNA:            Yo no tengo ninguna amiga de cuando era chica. Nos mudábamos seguido, por el trabajo de mi viejo.  Bancario. Cuando se jubiló nos quedamos aquí.
OTRA:           Debe ser lindo eso de vivir en distintos lugares. Yo siempre viví aquí. Siempre en esta ciudad.
UNA:            No te gusta.
OTRA:          No…no digo eso pero, a veces me dan ganas de irme, tener otras experiencias…conocer  otra clase de gente.
UNA:             A esta edad puede ser, cuando podés  elegir  irte. Cuando sos chica, no. Es feo dejar amigas, barrio, escuela y empezar de nuevo cada vez.
OTRA:          ¿Te vienen a buscar?
UNA:             Si.
OTRA:          Tu novio.
UNA:             Si. ¿Cómo sabés?
OTRA:           No sabía. Pero no es difícil darse cuenta.
UNA:              ¿No?
OTRA:           No. Estás ansiosa,  intranquila. ¿No estás segura de que venga?
UNA:            (Contesta con un gesto vago. Saca una bolsita de plástico con mandarinas.) ¿Querés?
OTRA:            Si, gracias. Mi primera mandarina de este invierno.
UNA:              Me gusta el olor de las mandarinas en invierno.

OTRA:            A mi me gustan las siestas con mandarinas en invierno.
UNA:             Y a mi me gusta calentarlas al sol en el invierno, antes de comerlas.
OTRA:           No, no te conozco. Te pareces a Cecilia. Bah…no se si te parecés, pero me hacés acordar a ella.
UNA:             ¿De quien hablás?
OTRA:           De Cecilia, la amiga con la que nos encontrábamos aquí. Ella también ponía sus mandarinas a calentar al sol mientras conversábamos.
UNA:              Eran muy amigas, ¿no?
OTRA:            Si. De chicas decíamos que nos adivinábamos el pensamiento. Y era cierto, siempre nos mirábamos y sabíamos que estaba pensando la otra. ¿Nunca te pasó?
UNA:              Si, con una sola persona. ¿No la ves mas?
OTRA:            No. (Larga pausa) ¿Cuántos años tenés?
UNA:              Veintitrés.
OTRA:            Si querés puedo sentarme mas allá, en aquel banco. Digo por si a tu novio le molesta que estés con alguien cuando llegue.
UNA:                No, por favor quedate, acompañame.
OTRA:              ¿Tenés miedo?
UNA:                Me parece que si…un poco.
OTRA:              Cecilia también se fue de este parque.
UNA:                ¿Tu amiga? ¿adonde se fue?
OTRA:              No se…hace tres años a esta hora quedamos en encontrarnos aquí, en este banco…
UNA:               ¿Y…?
OTRA:             Llegó. Traía mandarinas en una bolsa, me las dio. –tengo algo que contarte-  me dijo - esperame, ya vengo- caminó hacia allá (señala hacia atrás del parque)  y no la vi nunca mas.

(Baja lentamente la luz.)

lunes, 16 de julio de 2012

El Patio


EL PATIO


Patio de ladrillos. Glicinas. Alguna enredadera sobre columnas casi derruidas que sostienen los arcos de una galería que rodea al patio. En la penumbra de esa galería se adivinan numerosas  puertas  que llevan a un indefinido interior. Todo es sombrío. En un rincón está LA MAGA, anciana inmortal, sentada en una mecedora. Es gorda, muy gorda. Detrás de las incontables arrugas se adivinan pequeños ojos vivaces, pero su inmovilidad la convierten casi en parte del ámbito. En realidad sería muy difícil pensar el patio sin ella sentada allí.
Por algún lado entra el representante de la inmobiliaria seguido de posibles compradores de la casa.
EL VENDEDOR: Por supuesto, la construcción tiene muy poco valor. Lo que interesa es el terreno. De todas maneras, vale la pena mirar la casa, es una de las mas antiguas de la ciudad...en este momento solo está habitada por la señora (Señala como al pasar a La Maga) que dada su edad esta por ser trasladada a un geriátrico ya que no puede seguir viviendo sola...(A La Maga, casi gritando)¡Buen día, señora!...(La Maga no contesta. El vendedor hace un gesto como diciendo: ¿Ven que tengo razón?)La casa ocupa casi un cuarto de manzana. De estilo colonial, en ladrillos de barro, la carpintería a pesar de su mal estado es de primera calidad, (Va guiando a la gente hacia el interior) Tiene salida por las dos calles, posee tres grandes salones e innumerables habitaciones, hay quienes comentan que fue un antiguo burdel...(Mientras desaparecen) Se dice que por aquí pasó gran parte de la historia de la ciudad.


(Los intrusos desaparecen. La Maga ha quedado sola.  Desprendiéndose de una de las columnas surge Gardelito. Como casi todos los personajes que pueblan el patio, es parte de los deshilachados recuerdos de La Maga.  Es un hombre muy pálido y delgado, bigotes
finos, sombrero, pantalón y saco ajustados, largas uñas en los meñiques, anillos. Esta arreglado y acicalado casi femeninamente. De algún lugar se escucha un mágico tango que este personaje baila solo, desplazándose lento, por todo el espacio.)

miércoles, 28 de marzo de 2012

CARTAS...CARTAS...


 Una carta de ella...
Hola… hoy me desperté pensando en vos. Es que cuando los días son así, frescos, cuando llovizna como hoy, pienso que la noche va a estar ideal para encontrarnos. Entonces me preparo, a la tarde me baño largamente, me depilo… que aunque vos no lo notés a mi me hace sentir mejor, más segura. Cuando salgo de casa cargando mi bolso…¿Por qué siempre llevo tantas cosas cuando vamos a vernos? decido caminar para sentir el viento y la leve llovizna en la cara…¡es tan linda la calle San Luis…cuando el tiempo esta así! Repaso mentalmente  todo lo que voy a hacer y decir cuando estemos juntos…por eso camino despacio como demorando el encuentro, pero igual llego temprano. Me paro un rato en la puerta, no a esperarte porque se que vas a llegar sobre la hora, pero el pacto es así: yo tengo que llegar antes. El  vecino me reconoce y me saluda con una sonrisita cómplice, me da un poco de vergüenza y decido entrar. Voy a prepararme. No me fallés, se que esta noche va a ser hermoso.
Esta todo bien si querés traer a alguien mas…
Con diez entradas vendidas ya largamos función, es por Valdez, el de ARGENTORES ¿sabés?…es que necesitamos doce “borderó” para el Instituto,  por lo del subsidio.
 Te espero, un beso.-

jueves, 15 de diciembre de 2011

Alumnos "Práctica de Actuación I" y "Dirección Teatral" (Diciembre 2011)

Notas finales "Práctica de Actuación I"

Balteiro Contreras, José Luis                8 (ocho)
Hernandez, Melina Tatiana                   7 (Siete)
Marcoux, Maria Paula                           7 (Siete)
Martinez Rodriguez, Romina N.           7.50 (Siete c/cincuenta)
Matas Nieto, Susana Lia                       7 (Siete)
Ponce, Agostina Maria A.                     7 (Siete)
Quiroga, Abel Facundo                         7  (Siete)
Garcia, Matias Nahuel                           8.50 (Ocho c/cincuenta)
Juri Acosta, Mariano                             7.50  (Siete c/cincuenta)
Peiró, María  Laura                               8  (Ocho)
Tártalo, Silvia Alejandra                       6.50  (Seis c/cincuenta)
Turbay, Ricardo Gastón                        7  (Siete)

sábado, 17 de septiembre de 2011