Mostrando entradas con la etiqueta Textos Teatrales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Textos Teatrales. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de enero de 2018

LA TAILANDESA



L  A     T A I L A N D E S A





de





RAFAEL NOFAL










Segundo premio del primer concurso de dramaturgia de Tucumán y el NOA organizado por la FUNDRAA – 2017
















ESCENA I

(Un ciego y una mujer joven, su ayudante. Vestuario raido de los dos, el de ella remite lejanamente a un juglar. Toca muy mal una flauta dulce. En un caballete hay láminas que ilustran los relatos del ciego y que ella irá pasando. La actriz es la misma que interpreta a “ELLA”. José, desde un rincón mira la presentación.  Quizás el relato preludiado por el sonido de la flauta se escucha mucho antes de que suba la luz. )

CIEGO:                     ¡Señoras y señores…paseantes …transeúntes! Serán ustedes hoy los únicos privilegiados que escucharán la historia que a continuación voy a relatar, ya que nunca más volveré a contarla en esta ciudad. Yo, Pedro Ortiz Vaquero, último cultor del noble oficio de la juglaría y mi bella ayudante y lazarilla, invocamos al cielo para que este relato sea de vuestro agrado y entretenimiento. Señoras y señores…con ustedes, para ustedes…”La triste historia de la bella Leonor” (Breve introducción musical.) Corrían los tranquilos años en que el automóvil aun no atronaba las calles ni ensuciaba el aire, años en que el televisor aun no podía embotar la mente de los niños, simplemente porque aun no existía. Eran años de bonanza en la lejana Argentina, en la provincia de Tucumán, en el entonces pueblo de Monteros, donde nuestra historia transcurre. Esta hoy pujante ciudad era entonces un pequeño paraíso, orgulloso de su tranquila prosperidad. Sus quintas eran vergeles olorosos de flores, limoneros y naranjales. Allí vivía frente a la plaza principal, en un enorme caserón de balcones y ventanas enrejadas, el riquísimo y severo señor don Carlos, cuyo apellido permítaseme por respeto, guardar. Dueño de enormes cañaverales y de vidas y haciendas que administraba con dureza y honestidad. Vivía el señor don Carlos en su enorme casa con su hija, la bella Leonor, huérfana, ya que su madre había muerto al nacer la niña. Ah! Leonor…Leonor…protagonista de nuestro relato,  era la dueña de los suspiros de todos los jóvenes casaderos de la comarca. Contaba por ese entonces con dieciocho años. Morena, de profundos ojos verdes y con un cuerpo de junco cimbreado por el viento, al caminar. La niña pasaba hacia el mercado acompañada por su criada, en las cálidas mañanas del Tucumán y el aire parecía detenerse. La respiración anhelante de los jóvenes mecía suavemente sus faldas cuando los domingos después de misa, caminaba por la plaza, la flor de la Rosa de Abolengo. Y hasta algún viejo memorioso, cuenta que vio levitar a pocos centímetros de las baldosas, sostenida por el deseo de los hombres y avanzar sonriendo y balanceándose levemente a la bella Leonor, en esas míticas vueltas del perro como entonces se llamaban a esos paseos dominicales. (La luz sale lenta antes de terminarse el texto, sones de flauta.)


ESCENA II

(Escenario vacío.  Entra José con una gran valija de cuero, fuera de moda, se para en el centro.)

JOSÉ:               El centro de la plaza, justo el centro, a mis espaldas, la estatua de la Libertad. Al frente ese inmenso, absurdo palacio, imitación de algún palacio europeo, la casa de gobierno.  Si ese viejo edificio no estuviera, vería la montaña, un cerro verde primero, verde luminoso y brillante y detrás las montañas de puntas irregulares y algunas  blanqueadas de nieve, como las dibujábamos en la escuela o como yo las recuerdo. Si cierro los ojos puedo sentir la suave brisa que viene del sur…de allá, si abro los ojos puedo ver las pequeñas partículas de ceniza como  mariposas muertas, negras, que esa brisa trae de los cañaverales quemados. Si vuelvo a cerrar los ojos, el perfume de los azahares de los naranjos de la calle, me invade el alma. Debe ser agosto o setiembre, pienso, por la quema, el viento…y el perfume. Si camino en diagonal, hacia aquella esquina  encontraré ese inmenso bar;  allí en sus mesas construimos laboriosamente, retazos de memoria para no morirnos del todo. (Camina unos pasos, mira.) No…parece que ya  no está…hay una casa que vende … no se ve bien, (alguien pasa cerca) ¡Señor! Disculpe, yo no soy de aquí…bah, en realidad sí pero hace mucho que no estoy, dígame, allá no estaba ese bar…

Y UN DÍA SU OLOR CAMBIÓ




Y UN DÍA SU OLOR CAMBIÓ




de

Rafael Nofal




Y UN DÍA SU OLOR CAMBIÓ

Personajes: 1-Él, que cuida la calle.
                 2-Ella, la mujer que no duerme.
                 3-La mujer con perdigones.


Cruce de dos calles de barrio. Es de noche. Algunas ramas, cubiertas de automóvil, un viejo colchón doblado y otras cosas bastante insólitas arman una especie de barricada. Un hombre joven, solo, con  una vieja escopeta en la mano y un machete en la cintura, vigila mirando por encima del parapeto. Es claro que su relación con las armas es poco frecuente . Tiene una linterna y en algún lugar esconde una botella de una bebida alcohólica a la que acude de vez en cuando.

Los testimonios son en algún lugar indeterminado del espacio escénico.

I
TESTIMONIO DE LA MUJER QUE NO DUERME:                 
No tengo demasiado para decir. Lo hecho,  hecho esta.



II
EL:     (Habla por teléfono celular) No hay problema…aquí me quedo. Solo, si. No…si se acercan los cago a tiros, no te preocupes. Si, yo hago el aguante, pero cuando puedan manden a alguien. Por aquí no van a pasar. (pausa) Todo tranquilo. Los vecinos están encerrados en las casas. (Corta.) Se ha puesto fresco, carajo.
(Ordena todo como para pasar una larga noche de vigilia. Es meticuloso. Se sienta a esperar en algún elemento que forma parte de la barricada pero no puede estar quieto. Camina y trata de adivinar  algún movimiento en la noche. Algo que pasa sobre su cabeza, lo asusta.)

¿Qué mierda es eso? (Aferrado a su arma) ¡De nuevo! Parecen pájaros…¿pero qué pájaros van a andar de noche? ¿Serán murciélagos? Son muy grandes para ser murciélagos…Bichos de mierda, ni se los ve, solo la sombra y el chillido.


III
TESTIMONIO DE LA MUJER CON PERDIGONES:
¿Por qué no puedo hablar? ¿Por estos estúpidos agujeritos? ¿Y que tiene que ver? Yo necesito hablar. Aquí hay algo que está mal y no quiero irme sin saber que es. Todos tenemos que hablar. El silencio es malo. El silencio engorda rencores, anuda malos entendidos. Hace crecer tumores en el interior de los cuerpos. El silencio arrastra dolores hondos y oscuros, pesados como carros. El silencio es malo porque en algún momento todo explota,  como ese auto que estalló hace años frente a la casa de la Rosa, en las épocas malas del país. Las paredes chorreaban aceite y sangre, había pedazos de cosas y de gente desparramadas por todos lados. -Así debe ser cuando el silencio estalla- me acuerdo que pensé, mientras trataba de contener el vómito. Durante años me quedó esa imagen en la cabeza y de la única manera en que pude no digo olvidarla, porque esas cosas no se olvidan, sino no sentirla tan terrible, es hablando sobre eso. Esto que pasó aquí también es terrible y hay que hablar…para que la pena y el odio se alivianen, hay que hablar.

martes, 23 de enero de 2018

MARIPOSAS DESPUÉS DE LA LLUVIA


     Mariposas después de la lluvia





de

Rafael Nofal
                                                                                     



LA LUZ CENCIENTA DEL AMANECER EN LA VEREDA

 (Es una vereda de una ciudad cualquiera. En un umbral hay una mujer sentada. Mediana edad, con un extraño y cuidadoso peinado alto del que sobresalen ramitas con hojas y alguna flor, lo que le da cierto aire de distinción. A su lado tiene una bolsa con sus pertenencias. Es una especie de vagabunda, pero no mendiga. Esta limpia y viste un pantalón y encima un vestido de colores. Trabaja afanosamente con lápices sobre varios cuadernos y papeles que tiene a su alrededor.)
ELLA:                (Mientras trabaja en un cuaderno) No pierdas el rumbo ni te arrumbes. La espera se hizo larga y ya no se qué hacer para guiarte, para que no te apropicues en algún misterioso borde de falda. En alguna nalga morena y mentirosa. Aquí la dibujo, mirá. No es la curva de  mi grupa, no es. Es falsa, parece pero no es. Tampoco toques esa teta. No tiene el sabor de la mía, la que mamó el Macu. Aquí la dibujo, mirá. La dibujo con pezón de aceituna negra y la tacho. La mía tiene pezón de maní y un lunar moreno al costado, al lado, para lamer como la corzuela lame la sal, cuando ya no hay sol. De noche lamias ese lunar que te anhela. Aquí dibujo el lunar para que alune tu sendero enlutado.
(Entra Jorge. Joven, extremadamente delgado, viste un pantalón de jean, saco muy corto y ajustado, zapatillas. Luce peinado a la moda. Lleva una mochila o un morral. Todo el conjunto es de cuidada y digna pobreza.)
JORGE:             (Va a pasar de largo pero se detiene) Hola.
ELLA:                        Andate.
JORGE:             ¿Por qué?
ELLA:                        Porque esta es mi playa, mi vereda-playa. Nadie tiene que venir a joderme…pero vienen. Me buscan, me siguen y no es por mi, quieren mi isla.
JORGE:             ¿Qué escribís?
ELLA:                        ¿Qué te importa?
JORGE:             Yo te veo siempre. Siempre estas escribiendo.
ELLA                 ¿Y vos, quién sos?
JORGE:             Jorge…si querés un nombre. ¿Y vos?
ELLA:                        Te pareces a Macu.
JORGE:             ¿Quién es?
LA MUJER:        Mi hijo. ¿Querés ser mi hijo? No…mejor andate. Vos también sos de los que se burlan, se ríen.

lunes, 25 de julio de 2016

Rey Lear
William Shakespeare

Versión  de Rafael Nofal


(En el palacio de Lear)

KENT:                   Yo creí que el rey estimaba mas a Albania que a Cornwall.
GLOSTER:              También yo,  pero ahora al dividir su reino no queda claro a cuál de los duques aprecia mas.
KENT:                   ¿No es aquel tu hijo, señor?
GLOSTER:              De crianza solamente…en realidad tengo que confesarte que no  es mi hijo.
KENT:                   ¡No puedo concebirlo!
GLOSTER:              Pero la madre de este muchacho si pudo. Tuvo un hijo en la cuna antes que un marido en la cama…pero también tengo un hijo legítimo, casi de la misma edad y le aseguro que están equiparados en mi afecto, los quiero a ambos por igual, aunque este hijo de puta apareció en forma un tanto…impertinente. (llama) ¡Edmundo! ¿Conoces a este caballero?
EDMUNDO:            No.
GLOSTER:              Es el señor de Kent…un gran amigo.
EDMUNDO:            Mis respetos, señor.
(Percusión. Entra Lear, Cornwall, Albania, Gonerilda, Regania, Cordelia y asistentes)
LEAR:                    Que venga el señor de Francia, Gloster.
GLOSTER:              En seguida, señor (salen Gloster y Edmundo).
LEAR:                    Entretanto expondré mi plan. Alcáncenme ese mapa. Sepan que he dividido mi reino en tres partes y que es mi propósito sacudirme todas las preocupaciones y cargas que abruman a mi edad. He de confiar en fuerzas mas jóvenes. En tanto yo, mas liviano me encaminaré lento hacia la muerte. Acércate Cornwall, y tu también Albania…hijos,  ya es necesario que conozcan la dote de sus esposas, mis hijas mayores. También tendré que dar una respuesta al señor de Francia que te pretende, Cordelia …en fin, la cuestión es que he decidido dividir ya para evitar futuras contiendas. Pero antes, hijas, quiero preguntarles a fin de evaluar merecimientos…¿Cuál de ustedes me quiere mas? Digo, para dejar mejores dones en quien índole y mérito compitan…¿Gonerilda?
GONERILDA:                   Señor,  solo puedo decir que te amo mas que cuanto puedan expresar las palabras. Mucho mas que al espacio, la libertad, la vista. Tanto como nunca amo un hijo a su padre. Tanto como nunca un padre se sintió amado. Un amor que deja sin aliento y sin palabras.
LEAR:                    De todo cuanto abarcan estos límites. Desde esta línea hasta aquí, con todo lo que hay dentro: selvas, fértiles praderas y ríos caudalosos, te hago dueña para siempre. A ti, a Albania tu esposo y a tus descendientes. ¿Regania?

sábado, 4 de junio de 2016

CANTATA CALCHAQUÍ



Rafael Nofal


CANTATA CALCHAQUÍ

Primera parte
Introducción Musical. (Anuncia que comienza y el carácter que va a tener todo: profundo, vallisto, popular. Con la música y el relato salen de entre las pircas de la ciudad sagrada pobladores que en silencio bajan y van caminando  a ubicarse rodeando al público. Será el coro.)
 RELATOR: Pulares,  Tolombones, Paciocas,  Amaichas,  Tafies, Quilmes, Yocaviles, Malfines, Colpes, Capayanes, Yacampis, Colalaos, todos hablantes del kakán.  La patria era la lengua en aquellos tiempos. Tiempos de la llama y del guanaco, tiempo del algarrobo rebosante de vainas, del maíz, la quinoa y el zapallo. Cerros y valles nos cobijaban, la pachamama multiplicaba las cosechas, el yajtay cuidaba el rebaño, el pujllay nos alegraba. Era tiempo de siembra, cosecha y celebración, de cajas, erkes y quenas para alabar la llegada de los frutos nuevos. Solo cazábamos lo que necesitábamos para comer y vestirnos, la tierra era nuestra madre y  de su dulce entraña veníamos todos los habitantes de estos valles. Era amigo el guanaco, el cóndor era amigo, el sol nos arropaba juntos.
Pero un día, hace unos seiscientos años ya, del norte llegaron los incas y nuestra lengua que era la patria, empezó a enredarse con el quichua y lentamente a languidecer. Doscientos años más tarde llegó el blanco y ya nada fue igual.
  Andrea , la coplera, canta en lo alto (Esta es la historia de Juan) Coplas que enuncian el relato que se viene.
Aquí les vengo a contar
La triste historia del Juan
Historia de hombre vallisto
Quilme o amaicha, lo mismo dá.
……………………………………………..
Esta tierra siempre fue
La dulce tierra del Juan
Yampa, Guanco, Tolaba
Lo mismo da, lo mismo da
…………………………………….
Valiente hombre vallisto
Que vive en el cardón,
en la chirlera de la caja
y nunca, nunca morirá.
…………………………………
 Chalimin o Calchaquí es Juan,
se fue tragando los siglos,
Chaile, Avalo, Pastrana,
lo mismo da, lo mismo da.

martes, 28 de julio de 2015

EL CONDE DE MALUCO

EL CONDE DEL MALUCO
Monólogo de Rafael Nofal basado en la novela MALUCO de Napoleón Baccino Ponce de Leon

Una flauta trae sones del lejano medioevo español. La luz sube lenta sobre un anciano que sentado a una mesa rústica cubierta por un viejo mantel relee lo que acaba de escribir. El mobiliario es completado solo por un arcón de madera de donde aparecen casi mágicamente, los pocos elementos que le servirán a Juanillo para contar su historia.

JUANILLO:   En el año de la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo de 1519, yo, Juanillo Ponce, natural de Bustillo del Páramo, en el reino de León, me vine con mi señor, el Conde don Juan, a su señorío en Monturque, vecino a Córdoba, la infiel. Y como quiso la suerte que aquel gran señor, el mas generoso y amable de los amos, a quien Dios tenga en el purgatorio, que la lujuria es un pecado menor, muriese a las pocas semanas en los brazos de Eros, por así decirlo, que tan esforzado era en la guerra como en el amor, y no menos animoso pese a sus años; determiné venirme a Sevilla a ejercer mi oficio de truhán y tener así ocasión de probar suerte en las Nuevas Indias descobiertas ha poco, por el Almirante. Y estando en esta ciudad de los reinos de vuestra Merced, divirtiendo con mis artes a la chusma marinera por un mendrugo, supe que se preparaba una expedición al Maluco, y decidí probar suerte en ella.

Y UN DIA SU OLOR CAMBIÓ




Y UN DÍA SU OLOR CAMBIÓ




de

Rafael Nofal





Personajes: 1-Él, que cuida la calle.
                 2-Ella, la mujer que no duerme.
                 3-La mujer con perdigones.


Cruce de dos calles de barrio. Es de noche. Algunas ramas, cubiertas de automóvil, un viejo colchón doblado y otras cosas bastante insólitas arman una especie de barricada. Un hombre joven, solo, con  una vieja escopeta en la mano y un machete en la cintura, vigila mirando por encima del parapeto. Es claro que su relación con las armas es poco frecuente . Tiene una linterna y en algún lugar esconde una botella de una bebida alcohólica a la que acude de vez en cuando.

Los testimonios son en algún lugar indeterminado del espacio escénico.

I
TESTIMONIO DE LA MUJER QUE NO DUERME:                 
No tengo demasiado para decir. Lo hecho,  hecho esta.



II
EL:     (Habla por teléfono celular) No hay problema…aquí me quedo. Solo, si. No…si se acercan los cago a tiros, no te preocupes. Si, yo hago el aguante, pero cuando puedan manden a alguien. Por aquí no van a pasar. (pausa) Todo tranquilo. Los vecinos están encerrados en las casas. (Corta.) Se ha puesto fresco, carajo.
(Ordena todo como para pasar una larga noche de vigilia. Es meticuloso. Se sienta a esperar en algún elemento que forma parte de la barricada pero no puede estar quieto. Camina y trata de adivinar  algún movimiento en la noche. Algo que pasa sobre su cabeza, lo asusta.)

¿Qué mierda es eso? (Aferrado a su arma) ¡De nuevo! Parecen pájaros…¿pero qué pájaros van a andar de noche? ¿Serán murciélagos? Son muy grandes para ser murciélagos…Bichos de mierda, ni se los ve, solo la sombra y el chillido.


III
TESTIMONIO DE LA MUJER CON PERDIGONES:
¿Por qué no puedo hablar? ¿Por estos estúpidos agujeritos? ¿Y que tiene que ver? Yo necesito hablar. Aquí hay algo que está mal y no quiero irme sin saber que es. Todos tenemos que hablar. El silencio es malo. El silencio engorda rencores, anuda malos entendidos. Hace crecer tumores en el interior de los cuerpos. El silencio arrastra dolores hondos y oscuros, pesados como carros. El silencio es malo porque en algún momento todo explota,  como ese auto que estalló hace años frente a la casa de la Rosa, en las épocas malas del país. Las paredes chorreaban aceite y sangre, había pedazos de cosas y de gente desparramadas por todos lados. -Así debe ser cuando el silencio estalla- me acuerdo que pensé, mientras trataba de contener el vómito. Durante años me quedó esa imagen en la cabeza y de la única manera en que pude no digo olvidarla, porque esas cosas no se olvidan, sino no sentirla tan terrible, es hablando sobre eso. Esto que pasó aquí también es terrible y hay que hablar…para que la pena y el odio se alivianen, hay que hablar.

martes, 4 de junio de 2013

SIEMPRE NOS QUEDARÁ PARIS





SIEMPRE NOS QUEDARÁ PARIS




                                       En la oscuridad se escucha la grabación de las ofertas del día de un hipermercado: Música y “Aproveche nuestras maravillosas ofertas, solo por hoy, con el quince por ciento de descuento con todas las tarjetas de débito y el diez por ciento de descuento con tarjetas de crédito, usted puede acceder a una variada gama de aparatos de gimnasia. Compruébelo en nuestra sección deportes, pasillos catorce y quince. Con cada compra le regalamos un suplemento dietario. Aproveche, modele su cuerpo en casa y a un precio incomparable.” Queda flotando en el aire  música melódica electrónica, fría e impersonal, en algún lugar a la vista hay una imagen de cartón, tamaño natural de un modelo rubio, sonriente,  de cuerpo musculoso, es publicidad del suplemento dietario que se regala. Lo que sigue son pantallazos en distintos sectores del salón de ventas del hipermercado:

DANIELA:              (Cajera del hipermercado) Buen día, señora. ¿Paga en efectivo o con tarjeta?  ¿Tarjeta de puntos? ¿Algún documento? …Si, muy amable, señora…perdón, tiene que hacer pesar esto en verdulería…¿No lo lleva? Bien, lo dejamos aquí, señora. (Acciona la luz de llamada de la caja. Entre dientes) Por dios…me estoy meando.
 EL COCODRILO:    (Promotor con disfraz de gomaespuma) ¡Buen día…buen día! ¿Quiere probar la exclusiva mayoliva, señor? (Unta una galletita) La exclusiva mayonesa con aceite de oliva extra virgen. ¿Riquísima, verdad? La encuentra en la tercera góndola, pasillo de la derecha. ¡Hola, hola! El cocodrilo amigo les trae hoy la mejor mayonesa del mundo, cero colesterol, cero triglicéridos.
CARLOS:               (Es repositor de mercadería. Ordena artículos en estantes.) Bajas calorías aquí, normales aquí. Bajas calorías aquí, normales aquí…(A un cliente)Si, señor…el azúcar esta en aquel pasillo, sector comestibles, señor. No es nada, señor. Vencimiento quince del once adelante, vencimiento treinta del once atrás…(Cuenta) Uno, dos, tres… mmm…dieciocho botes del treinta, uno…dos…tres…mmm…doce del quince…
DANIELA:              ¿Quiere cajas o bolsas ecológicas? ¿Tiene algún documento o su carnet de manejo?  (A la supervisora)Necesito ir al baño. (A la clienta)El sistema esta lento, le pedimos disculpas. (Supervisora)Cinco minutos. (Clienta)Gracias por elegirnos señora, la esperamos nuevamente…
EL COCODRILO:     ¡El cocodrilo de la suerte, señora! Elija un numerito (Acciona una ruleta) Hoy puede ser su gran día, amiga. ¡Ahí va! Gira y gira la ruleta del cocodrilo y…y… ¡Si…si! Se ganó dos botes de mayoliva, señora. La felicito. Cero colesterol, cero triglicéridos, la buena salud en su casa, los chicos sanos y el maridito sin panza, señora. A ver… a ver…¿Quién mas prueba su suerte, hoy?
CARLOS:               Ultima fila…light… ¡ah, esto va aquí! Buen día, señor, no…no sabría decirle, señor, me parece que al whisky hay que pedirlo en la caja. Es que soy personal externo, señor, perdone. Nueva fórmula… nueva fórmula… ¿y esto donde mierda va? Mmm…mejor voy al baño y de paso pregunto.
DANIELA:              Cobramos hasta el señor, la caja cierra unos minutos. Disculpe señora. Buen día, señor ¿paga con efectivo o tarjeta? ¿tarjeta de puntos?      No, señor, hoy es el día de descuentos en artículos deportivos, limpieza es los jueves. Mañana, alimentos congelados. Ciento dos con cincuenta. Gracias, señor. Su vuelto. Lo esperamos nuevamente.
EL COCODRILO:     ¡Ultimo tiro de su ruleta de la suerte!
CARLOS:               ¡Ultima caja y termino!
DANIELA:              ¡Ultimo cliente…!

EL TIEMPO DE LAS MANDARINAS



                                                               


“EL TIEMPO DE LAS MANDARINAS”





Rafael Nofal



“EL TIEMPO DE LAS MANDARINAS”
(El orden de las escenas es solo una sugerencia, puede ser modificado por quienes trabajen sobre este material.)

DOS CHICAS EN UN PARQUE
(Una está sentada en un banco, otra se acerca.)

UNA:              ¿Vas a estar mucho aquí?
OTRA:            No se…un par de horas, quizás. ¿Por…?
UNA:              No, por nada…  ¿Esperás a alguien?
OTRA:            Si, es decir no…¡Bah!…no se.
UNA:              Yo, si. Espero a alguien.
 (Silencio.)
OTRA:            Me parece que te conozco de algún lado.
UNA:              Puede ser, no es tan grande la ciudad. ¿Dos horas vas a estar?
OTRA:            Mas o menos. (Por el bolso) ¿De viaje?
UNA:              No, es decir si...¡Bah!...no se.  (Ríen)  Es lindo este parque… ¿venís siempre?
OTRA:            No, antes venía. Tenía una amiga que vivía cerca y nos encontrábamos aquí. Desde chicas.
UNA:            Yo no tengo ninguna amiga de cuando era chica. Nos mudábamos seguido, por el trabajo de mi viejo.  Bancario. Cuando se jubiló nos quedamos aquí.
OTRA:           Debe ser lindo eso de vivir en distintos lugares. Yo siempre viví aquí. Siempre en esta ciudad.
UNA:            No te gusta.
OTRA:          No…no digo eso pero, a veces me dan ganas de irme, tener otras experiencias…conocer  otra clase de gente.
UNA:             A esta edad puede ser, cuando podés  elegir  irte. Cuando sos chica, no. Es feo dejar amigas, barrio, escuela y empezar de nuevo cada vez.
OTRA:          ¿Te vienen a buscar?
UNA:             Si.
OTRA:          Tu novio.
UNA:             Si. ¿Cómo sabés?
OTRA:           No sabía. Pero no es difícil darse cuenta.
UNA:              ¿No?
OTRA:           No. Estás ansiosa,  intranquila. ¿No estás segura de que venga?
UNA:            (Contesta con un gesto vago. Saca una bolsita de plástico con mandarinas.) ¿Querés?
OTRA:            Si, gracias. Mi primera mandarina de este invierno.
UNA:              Me gusta el olor de las mandarinas en invierno.

OTRA:            A mi me gustan las siestas con mandarinas en invierno.
UNA:             Y a mi me gusta calentarlas al sol en el invierno, antes de comerlas.
OTRA:           No, no te conozco. Te pareces a Cecilia. Bah…no se si te parecés, pero me hacés acordar a ella.
UNA:             ¿De quien hablás?
OTRA:           De Cecilia, la amiga con la que nos encontrábamos aquí. Ella también ponía sus mandarinas a calentar al sol mientras conversábamos.
UNA:              Eran muy amigas, ¿no?
OTRA:            Si. De chicas decíamos que nos adivinábamos el pensamiento. Y era cierto, siempre nos mirábamos y sabíamos que estaba pensando la otra. ¿Nunca te pasó?
UNA:              Si, con una sola persona. ¿No la ves mas?
OTRA:            No. (Larga pausa) ¿Cuántos años tenés?
UNA:              Veintitrés.
OTRA:            Si querés puedo sentarme mas allá, en aquel banco. Digo por si a tu novio le molesta que estés con alguien cuando llegue.
UNA:                No, por favor quedate, acompañame.
OTRA:              ¿Tenés miedo?
UNA:                Me parece que si…un poco.
OTRA:              Cecilia también se fue de este parque.
UNA:                ¿Tu amiga? ¿adonde se fue?
OTRA:              No se…hace tres años a esta hora quedamos en encontrarnos aquí, en este banco…
UNA:               ¿Y…?
OTRA:             Llegó. Traía mandarinas en una bolsa, me las dio. –tengo algo que contarte-  me dijo - esperame, ya vengo- caminó hacia allá (señala hacia atrás del parque)  y no la vi nunca mas.

(Baja lentamente la luz.)

lunes, 16 de julio de 2012

El Patio


EL PATIO


Patio de ladrillos. Glicinas. Alguna enredadera sobre columnas casi derruidas que sostienen los arcos de una galería que rodea al patio. En la penumbra de esa galería se adivinan numerosas  puertas  que llevan a un indefinido interior. Todo es sombrío. En un rincón está LA MAGA, anciana inmortal, sentada en una mecedora. Es gorda, muy gorda. Detrás de las incontables arrugas se adivinan pequeños ojos vivaces, pero su inmovilidad la convierten casi en parte del ámbito. En realidad sería muy difícil pensar el patio sin ella sentada allí.
Por algún lado entra el representante de la inmobiliaria seguido de posibles compradores de la casa.
EL VENDEDOR: Por supuesto, la construcción tiene muy poco valor. Lo que interesa es el terreno. De todas maneras, vale la pena mirar la casa, es una de las mas antiguas de la ciudad...en este momento solo está habitada por la señora (Señala como al pasar a La Maga) que dada su edad esta por ser trasladada a un geriátrico ya que no puede seguir viviendo sola...(A La Maga, casi gritando)¡Buen día, señora!...(La Maga no contesta. El vendedor hace un gesto como diciendo: ¿Ven que tengo razón?)La casa ocupa casi un cuarto de manzana. De estilo colonial, en ladrillos de barro, la carpintería a pesar de su mal estado es de primera calidad, (Va guiando a la gente hacia el interior) Tiene salida por las dos calles, posee tres grandes salones e innumerables habitaciones, hay quienes comentan que fue un antiguo burdel...(Mientras desaparecen) Se dice que por aquí pasó gran parte de la historia de la ciudad.


(Los intrusos desaparecen. La Maga ha quedado sola.  Desprendiéndose de una de las columnas surge Gardelito. Como casi todos los personajes que pueblan el patio, es parte de los deshilachados recuerdos de La Maga.  Es un hombre muy pálido y delgado, bigotes
finos, sombrero, pantalón y saco ajustados, largas uñas en los meñiques, anillos. Esta arreglado y acicalado casi femeninamente. De algún lugar se escucha un mágico tango que este personaje baila solo, desplazándose lento, por todo el espacio.)

domingo, 20 de febrero de 2011

El Gorro de Cascabeles



                                              EL GORRO DE CASCABELES


                                                             De Luigi Pirandello



                                                       Versión libre de Rafael Nofal



La acción transcurre en un pueblo del interior de la provincia de Santiago del Estero. Mas precisamente en un salón en la casa de los Abdala, ricos comerciantes de ese pueblo.-


CARMEN: Supongo que ahora has de estar contenta. Otra familia y otras vidas arruinadas por tu culpa..


LA NEGRA: ¿Arruinadas por mí? Se las arruinan ellos solos m’hijita.

CARMEN: ¡Y claro! Vienes aquí a avivar el fuego.

LA NEGRA: Después de todo yo a vos no tengo que rendirte cuentas de nada.

CARMEN: A mi no, pero a Dios si le vas a tener que rendir cuentas.



LA NEGRA: A Dios, todos le vamos a rendir cuentas. Vos también. ¿O te crees que lavas tu conciencia diciéndole a la pobre señora: “Paciencia, ofrezca su dolor a Dios” cuando la ves llorar?

viernes, 4 de septiembre de 2009

QUITO Y CEPILLO (Texto escrito para los personajes creados por Gringo Maccarini y Hugo Zabala)


QUITO Y CEPILLO (Título Provisorio)

Son las ocho de la mañana. Se escucha la voz de Quito voceando los diarios en la esquina. Entra Cepillo mira hacia todos lados, se acomoda parsimoniosamente y comienza a hacer un ritmo de malambo en el cajón, primero despacio y va aumentando el volumen a medida que se entusiasma. Entra Quito alarmado.
QUITO: Eh...! ¡Pará ...pará , no es hora de está haciendo bulla, ché!
CEPILLO: Como bulla? Esto no é bulla, é música, papá!
QUITO: Música? Araca la música!
CEPILLO: Reite nomá, vo...ya vas a vé cuando sea famoso!
QUITO: Famoso? Famoso por choro, será!
CEPILLO: No señó! Que yo soy bien honrao, gracia a Dio y la
virgen...(Toca un poco mas) Si, eso me gustaría sé...¡bombisto! Y tocá con los Tucú Tucú...o dejame el pelo largo y tocá con Los Nocheros.
QUITO: Con Los Nocheros! Ve po la pinta pa tocá con Los
Nocheros! Deja de jodé y laburá, che!
CEPILLO: Esto también es laburo, el arte, también es laburo, pá que
vayá sabiendo!
QUITO: Arte? El arte es morfá todo lo dia, papá! (Gritando a clientes
imaginarios) Diario! Fresquito lo diario! Ultimas noticias! Un fiscal en cana por el tema de las 4 por 4! Diario! Fresquitas las noticias! El hermano de los mellizos también en cana!! Diario.!! Enteresé como los legisladore se pelean por un despacho! Diario...!!
CEPILLO: Ve las cosa que vendí, vó!! Y eso te parece mejor, decime?
QUITO: No sé si será mejor, pero es la realidad, papá!
CEPILLO: Esa porquería es la realidá? Entonce hay que cambiala,
inmediatamente! Iso fato!
QUITO: Que va a cambiá, vó...si apenas sos un lustrador!
CEPILLO: Vos dejá nomá! Ya va a vé! (Sigue ensayando)
(Entra doña Yesi, con la escoba en la mano)
YESI: Eh! No van a dejá dormí nunca, ustede? Se puede sabé que
es todo este escándalo?
(Quito trata de disculparse, Cepillo sigue concentrado golpeando el cajón con los cepillos.)
QUITO: No me diga nada a mi, señora...el es.
YESI: Pero yo le alquilo la paré a usté no a él, así que usté é el
responsable! (A Cepillo) Eh! Cortelá ya, ché!
CEPILLO: (Sigue golpeando, ahora mas despacio.) Shhh! No
interrumpa, señora.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Victoria Park

VICTORIA PARK

VICTORIA PARK

VICTORIA: (40 años)
JUAN: (42 años) esposo de Victoria
JEREMÍAS: (45 años) hermano de Victoria.
ADELA: (20 años) hija de Jeremías
RAMÓN: (25 años) un empleado
EL ENANO: (entre 35 y 50 años)
El ámbito ideal para el montaje de esta pieza es un teatro con escenario circular, un teatro arena o cualquier otro espacio no convencional que permitiera la integración y el contacto directo entre público y actores.
Con el público en la sala están sonando como música de ambientación, temas populares en el norte del país, “Los Alfiles”, “Don Carlos”, “El Quinteto Imperial” pueden ser los interpretes. Salen lentamente las luces de la sala, luz blanca limita el espacio escénico. Entra Juan, es tullido, anda en una silla de ruedas, en realidad es una silla común montada sobre un carrito de rulemanes. Su aspecto es robusto, macizo. Aunque lleva un saco brillante, con lentejuelas, parece sucio y desaliñado. La silla es empujada por el Enano, personaje extraño, desagradable, calvo, contrahecho, de alrededor de un metro treinta de estatura, Juan habla con voz chillona y estridente.
JUAN: Acérquense señores...! Vengan...vengan a divertirse en el “Victoria Park”... el parque de diversiones más importante del Noroeste argentino...! (el enano mueve la silla para enfrentarlo a cada sector del público mientras habla) ¡Adelante...! ¡Pasen señores... pasen! Vengan a jugar en nuestra barraca y a gozar del fino espectáculo que el “Victoria Park” les ofrece...! Aquí, señoras y señores, en el amplio escenario del “Victoria”, Uds. Podrán ver a “Enano contorsionista”! (El enano pasa al centro y hace grotescas contorsiones al ritmo de la música para volver luego a grotescas contorciones al ritmo de la música para volver luego a empujar la silla.) También en el Victoria Park, Uds. Reirán con la gracia sin igual de los payasos... “TAPITA” Y “TAPON”! (Aparecen Victoria y Jeremías vestidos de payaso, y desarrollan una rutina elemental.) ¡Sí señores...! TAPITA Y TAPÓN, los grandes ...¡los más divertidos payasos que Uds. Hayan visto!!! Y, como si esto fuera poco, queridos amigos de esta localidad, Uds. Podrán gozar de una especial versión de “EL LEÓN DE FRANCIA” ...el gallardo caballero de la rosa encarnada...¡obra cumbre de nuestra literatura teatral...!!! “EL LEÓN DE FRANCIA”!!! (Aparece Ramón con su espada, disfrazado de león, tira estocadas al aire.) Interpretado por el primer actor... Ramón Gómez...!, Y en el papel de María Inés de Lorena, la incomparable, la bella primera actriz, damita joven de nuestro elenco...Adela!! (Aparece Adela vestida con la ropa del personaje, da un vuelta de la mano de Ramón.) Pasen señores, pasen, el “Victoria Park” los espera con todas sus estrellas, con todo su esplendor, ¡Para hacerles vivir un momento inolvidable de alegría y sano esparcimiento, en familia...!!!

La música, una marchita de circo que acompaño todo el monólogo, deviene en un

Valsesito triste y elemental. Baja la luz. Solo queda un cenital. Los personajes
Giran por la pista al ritmo del vals y de a uno van deteniéndose en actitud de
saludo debajo del cenital, luego salen.